ARCHIVOS MORAR

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P2 - ARCHIVOS RIGLOS

 

TESTIMONIOS RIGLOS


TESTIMONIO RIGLOS I - Ines Malisan

25 de Noviembre 2020

Inés cuenta que ella llegó a Moreno porque trabajaba en Barracas y cuando terminaron el edificio trasladaron a sus padres y por eso se mudaron allí. Ella trabajó en Riglos cuando dependía del Consejo de Minoridad y la Familia.

“Yo no iba los veranos como él -en referencia a Giglio-, pero también me operaron allí. Había casitas en miniatura para los chicos, recuerdo las fiestas para recaudar fondos porque hacían desfilar a los chicos.

Yo entré apenas recibida de maestra jardinera, sufrí mucho, ellos manifestaban  la angustia a través de travesuras. Yo los he sacado a pasear a los que no recibían visitas, debe haber sido 1960. Fue una revolución impuesta por la monja Sor Clara Benigna. Para darles sentido de pertenencia les asignaban mesitas de luz que empezaron a hacer allí mismo. Se hacían los colchones, se cardaba la lana.

 

La gente que iba a adoptar los miraban a través de un vidrio especial para elegirlos. Su madre había entrado a trabajar allí porque era huérfana, y entonces le daban casa y comida. Cuando estaba embarazada, un nene que estaba recién ingresado y no se adaptaba me amenazaba con sacarse el ojo de vidrio, eso me impresionó mucho. Se que hubo palizas.

Cuando el padre se jubiló en los años setenta estaba amargado por el estado de Riglos, pero su mamá se había retirado antes. En la época de la guerra de las iglesias, a las monjas les dieron ropa de civil para salir de allí y su padre las escondió.

24 de Mayo 2021

Nos cuenta que el padre ayuda a salir a las religiosas del Instituto Riglos, consiguiéndoles ropa de civil, para la Revolución del 55’. Posterior a que Perón rompiera su vínculo con la iglesia y se produjera la quema de las mismas. Ella recuerda que las monjas tenían cabello muy corto, a veces casi peladas, tenían otro estilo.

También nos cuenta que, al momento de la restitución de Perón, los empleados estatales fueron obligados (su papa era empleado estatal, ya que trabajaba en Riglos) a concurrir a Plaza de Mayo a dar la vida por Perón. Aunque su padre, luego de llegar a dicha plaza, donde había un ambiente de bombas y tiroteos, logro retirarse por la boca de un subte.

Otra de las cosas que recuerda que se comentaban en su casa era que había que deshacerse de los libros sobre Perón (había mucho pánico), en el momento del golpe militar.

TESTIMONIO RIGLOS II - Pichi Garmendia

19 de Noviembre 2020

Vivió 70 años en Moreno, su padre nació allí, su madre fue enfermera.

Trabajó en Riglos cuando fue Instituto de Menores, como maestra en 1961

 

“El instituto era un gigante, nos tomaban éxamenes las señoras de la alta sociedad. Las habilitaron como maestras jardineras para lo que fueron capacitadas por profesionales de Ecleston (ver Anexo I ).

La congregación de monjas trabajaba muchísimo y muy bien con la infancia y crearon un programa de formación para maestras jardineras. Las celadoras eran ex alumnas de minoridad y de ahí sus modos que las monjas pudieron cambiar.

Las aulas eran inmensas, los armarios con materiales que nunca había visto sino en fotos y en gran cantidad eran importados. El origen de los menores eran judicializados, padres que no los pidían mantener. La cocina era toda de acero inoxidable, tenía un comedor gigante con preceptoras que cuidaban de la higiene y la alimentación en turnos rotativos; mientras que las docentes cumplían 4 horas diarias.

 

Se recibían a los bebes directamente desde Casa Cuna y estaban allí hasta los 6 años ubicados en pabellones donde eran separados niños de niñas y por edad. Tenían atención de psicología, odontología, fonoaudiología y hasta hicieron frente a epidemia de sarampión. Los médicos a cargo eran Bisiglia y Solari. Trabajaron amigas como Inés Malizán, mi madre y mi padre que era el encargado de los trabajos de huerta, granja -se comía lo que se producía-. La comida era abundante y muy buena.

 

Cada tanto íbamos al Instituto Alvear donde eran derivados los chicos depués de cumplir 7 años y mientras eran adolescentes. Pero no estaban como en Riglos. Un chofer vivía en el predio y estaba las 24 hs a disposición para llevar a los chicos al Hospital de Niños si era necesario. Teníamos zapateros y costureras para la confección y reparación de ropa (estaba identificada con el nombre del pabellón) y calzado.

La institucionalización es muy difícil porque los niños no son dueños ni de su cama. Recuerdo que un día llegó René y guardaba algo en su bolsillo que luego ponía bajo su almohada, un día descubrimos que era un pajarito muerto: eso era suyo. Además las personas que los cuidaban tenían sus propias problemáticas y sus preferencias.

La capacitación te da herramientas, pero nada es suficiente para estar 8 horas con 30 chicos.

Para mi, aunque un chico esté en un rancho durmiendo en un camastro “ese es su lugar”, nunca un instituto podrá ser mejor. Los chicos tienen que estar con su familia, y si la familia no puede tenerlos, hay que ayudar a que puedan.

Los institutos de menores son horrorosos, cumplen un rol en el mundo, la cuestión es que el tema de los menores abandonados y maltratados sigue igual hasta ahora.

La monja sabía mucho de política y con ella se sumó hasta un profesorado para las preceptoras: se llamaba Madre Clara Benigna, pero su nombre era María Elena Colombo. Ella se relacionó con Beccar Varela que manejaba el Instituto de Menores y supo sumar a docentes  que cobraron luego de 2 años cuando se oficializó la carrera que funcionó en el comedor de empleados.

Yo me retiré cuando nació mi hijo mayor en 1971. Los años que pasé en Riglos fueron de disfrute y sufrimiento, me llevé lo más importante de la vida: un hermano que fue deseado y amado. Su adopción fue legal y llevó años, lo decidimos cuando por su edad tenía que dejar Riglos, era mi alumno, para mi fue una bendición. Ver a los chicos solos y sufriendo es algo terrible.

 

Mi mamá armó la cooperadora y con dundaciones de bancos conseguía juegos para el parque. Las religiosas dejaron las instituciones de menores, los leprosarios, etc,  después de la encíclica; porque su orden decidió otro camino (ir a trabajar con los pobres dónde están los pobres). Así comenzaron a nombrar los directores desde Minoridad y todo se volvió muy turbio. Luego fue tomado por el ejército y se dice que hubo adopciones ilegales.

TESTIMONIO RIGLOS III - Luis Malisan

25 de Noviembre 2020

Giglio cuenta que sus padres trabajan allí, él pasaba allí los veranos como si fuese una colonia de vacaciones. Lo recuerda como un lugar de avanzada, con ambiente agradable, el parque, las salas de lavado y planchado, etc.

Su padre fue ordenanza y luego el carpintero y luego Jefe de Mantenimiento hasta 1974. Su madre celadora de 22 a 6 am: las noches eran difíciles porque lloraban mucho los chicos.

“Había dos casitas, una en la entrada y otra en Paso del Rey donde vivía el chofer.

Se que eran un montón porque todas las salas estaban permanentemente llenas. La construcción demoró 3 o 4 años, involucró mucho movimiento en Moreno y un corralón se hizo millonario con la obra DAM BOLENA.

Rercuerdo a un amigo que me hice, le decían el enanto salvador y era de Jujuy.

 

Cuando Evita fue al Riglos, yo tuve mi primera pelota y hasta le di un beso. Mientras estuvo Evita hubo dos colonias de vacaciones, los llevaban a La Perla y a Chapadmalal.

 

Los empleados no tenían relación con los chicos, a mi me pelaban y me vestían como uno más y me daban guardapolvo.

Rita trabajó como secretaria de personal y su hermana trabajó como pedagoga.

 

No recuerdo la comida ni el trato, pero estaba todo bien organizado, me dejaban con la celadora de turno. La atención médica era muy buena, mi papá me hizo operar de amigdalas allí. Nunca hubo accidentes graves, ni cosas de violaciones."

TESTIMONIO RIGLOS IV - Hermana María Inés Delfino

Estudió Acción Social y Promoción, actualmente la orden Hermanas Franciscanas Misioneras de María, están ubicadas en Bernal, San Fernando, Villa Itaú, Esquel, Embarcación y Dragones. Ella vivió en Formosa, ahora está en Bernal -desde hace 3 años-, trabaja en Villa Itatí en un centro de jubilados que tiene personería jurídica. Sabe que las hermanas se retiraron de Riglos en 1970.

 

Recibían desde Casa Cuna los niños y luego de cumplir los 6 años eran derivados: niños a Garrigós, niñas a La Paternal, a Unzué en Mar del Plata y a Pizarro hasta los 21 años. La presencia en Riglos fue desde 1945, la orden se modificó con los cambios del tiempo, los conceptos del internado eran: familias pobres, muchos hermanos, sin padre, sin madre. Llegaron a ser 20 hermanas con personal laico. Recuerda que tuvieron en el pabellón de varones de 2 a 5 hasta 350 y en el de niñas de 2 a 7 hasta 500. Mientras Riglos estuvo en CABA, la orden que trabaja allí eran las Hermanas del Huerto.

“La ausencia mayor era el cariño que es imposible de reemplazar a cientos de madres, los chicos se te prendían querían que los abraces. Había una ausencia de varones por eso a todos los hombres los llamaban papá. Tenían una vida ordenada. Las visitas de ls familias eran contraproducentes. En el parque les habían construidos casitas como en la República de los Niños para que jueguen. En 1946 se suprimió la Sociedad de Beneficencia, con la creación del Consejo del Menor.

La hermana María Elena Colombo luchó para que se pudiesen formar docentes allí: promovió la relación con la familia.

Entendimos que había que buscar otras maneras de criar a los niños, pequeños horarios, matrimonios que pudieran tomar a varios niños. Fuimos a trabajar al interior del país para compartir la vida con la gente a través del trabajo social y docente. Y en ese momento como orden religiosa comenzamos a trabajar para vivir. En algunos pueblos llegamos a dar funciones de cine porque no llegaba la TV. Somos una orden itinerante, porque San Francisco lo fue.”

Se retiraron de Riglos para lograr que el sistema cambie.

TESTIMONIO RIGLOS V - Nidia Liberini

Profesora en el profesorado de maestras de nivel inicial

 

Nidia comenzó a trabajar en el Instituto en el año 86’, donde permaneció 32 años (hasta 2019). Nos cuenta que el Instituto Mercedes de Lasala y Riglos pertenecía a Nación, pero ya para el 86’ dependía de Provincia y se llamaba Instituto de Formación Docente N110 Mercedes de Lasala y Riglos. Otro dato interesante es que para ese año todavía funcionaba el orfanato, atendiendo chicos de entre 3-7 años.

Cuando deja de funcionar el internado, se crea el jardín “Casa Chai” (durante la época de Duhalde), el cual dependía del Instituto de Desarrollo. Lo peculiar es que este jardín era habitado por madres cuidadoras, quienes tuvieron que ser instruidas por los mismos profesores del Instituto (ya que allí se preparaban maestras de nivel inicial). Esto tomó lugar hasta que luego la universidad quedó siendo el único organismo en el predio.

Para intentar seguir cubriendo las necesidades de estos niños, comenzaron a implementarse los hogares sustitutos. Este sistema favorecía con dinero a familias, para que se hicieran cargo de los niños hasta que estos fueran definitivamente adoptados. El conflicto allí, era que no estaba completamente supervisado. Nidia nos acerca el testimonio de una de sus alumnas (del momento en que dictaba clases) que estuvo habitando un hogar sustituto durante una parte de su infancia. Según lo que la profesora nos acercó la alumna contaba que, aunque la familia estaba remunerada por ocuparse de los chicos, no tenían una dieta acorde y además los hacían trabajar. La niña deja este hogar, pero no se anima a contar lo que sucedía dentro ya que su hermano seguía viviendo ahí.

En cuanto al surgimiento del profesorado (ella todavía no trabajaba allí) ella relata que la Madre Clara pidió asesoramiento en el Instituto Ecleston, porque era pionero en la educación inicial a nivel Nación y porque no había antecedentes de algo así en la provincia. Por lo tanto, Riglos fue pionero en educación inicial en la Provincia. Otro detalle no menor es que, tampoco es común que haya profesorados con una única orientación o especialidad, como para con el Riglos.

En el año 2016 sucede un hecho muy importante, el Profesorado deja de funcionar en el edificio histórico y pasa a construirse un nuevo espacio para ser habitado, a unas pocas cuadras. Nidia cuenta que solo la organización de la mudanza duró 6 meses, ya que había que mudar un profesorado de 50 años.

Este traslado fue llevado a cabo gracias a autos de los propios profesores e integrantes del Instituto y cajas de bananas recolectadas por verdulerías para lograr transportar toda la documentación existente. Partes de estas cajas de “traslado” han tenido que usarse como archivero, debido a la reducción del espacio. Aunque el edificio todavía no estaba completamente construido, la universidad quería que se liberara el edificio original. Cuenta que una vez colocaron un candado en la puerta de entrada para que no ingresen, siendo que ellos todavía tenían cosas dentro.

Un hecho histórico sucedió en 2019, fueron las bodas de oro del profesorado. Esta celebración tomó lugar en la ex puerta del Riglos. Durante este encuentro se hizo una exposición con todos objetos/fotos antiguas del Riglos.

-El doctor Solari les contó en su momento que para que un niño se dé en adopción debía transcurrir un año desde la última vez que el niño vio a su familia, pero que en muchas ocasiones las familias aparecían un día antes de que este plazo se cumpla.

ANEXO I -  Instituto Eccleston

El Instituto Superior del Profesorado de Educación Inicial “Sara C. de Eccleston” ha sido desde su creación pionero en la enseñanza de nivel inicial. Nació como curso de Profesorado de Kindergarten por decreto del Presidente de la Nación, Agustín P. Justo, el 8 de abril de 1937.

 

Su primera sede fue la Escuela Normal de Maestras Nº 9, “Domingo Faustino Sarmiento” y por iniciativa del entonces Ministro de Educación, Dr. Jorge Eduardo Coll, se encomendó la organización y dirección del curso a la Profesora Marina Margarita Ravioli quien ejerció su dirección hasta principios de 1977. La profesora Ravioli tuvo a su cargo la preparación de los planes y programas del curso recientemente creado.

En 1938 el Estado destina al profesorado la propiedad sita en la Av. Alvear entre las calles Agüero y Austria (Quinta Unzué). Posteriormente, el profesorado se trasladó a su propia sede ya que se le otorgó la Residencia Presidencial ubicada en Libertador y Agüero. A partir de ese momento se le denominó “Escuela de Profesorado Sara C. de Eccleston” y se le anexó como departamento de experiencia pedagógica el Jardín de Infancia Mitre. En dicha sede funcionó hasta 1942 en que, por decreto presidencial se lo trasladó al predio de Figueroa Alcorta y Dorrego, que era una dependencia del club Gimnasia y Esgrima.

En 1974, se inaugura el nuevo edificio del Profesorado construido por la Dirección Nacional de Arquitectura en colaboración con la Cooperadora del Jardín de Infancia “Mitre”. Este proyecto fue realizado por el arquitecto Adolfo Storni y la dirección estuvo a cargo de la arquitecta Marta Caprile.

El Instituto y el Jardín de Infancia Mitre están ubicados en Dorrego 3751, entre las avenidas Figueroa Alcorta y Lugones.

En la actualidad, el profesorado cuenta con una matrícula de aproximadamente 1000 alumnos.

Transitaron sus aulas las Profesoras Beatriz Capizzano, Hebe San Martín de Duprat, Amalia Lodi, Cristina Fritzche, entre otras.En 1994 el Instituto pasa a depender de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.